Ahora que he sentido la savia de tu espíritu elijo cobijarme en tu follaje. Aproximo mis raíces para que toquen las tuyas. Me alegro por compartir mis frutos y que sientas mis flores. Mientras te pienso como árbol deseo que en nuestras ramas puedan anidar los pájaros. Que juntos podamos sentir el calor del sol y las gotas de rocío por la mañana. Compartir el tiempo y vivir el misterio de las estaciones. Aún cuando el cielo se vea ensombrecido por aquella parte de nosotros que todavía se empecina en no creer.
Los árboles aprenden a amar en días de viento. En el silencio nocturno del bosque. Cuando descubren una sincronía en el estremecer de sus ramas y en el latido de sus troncos.
Los árboles aprenden a amar en días de viento. En el silencio nocturno del bosque. Cuando descubren una sincronía en el estremecer de sus ramas y en el latido de sus troncos.
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