domingo, 16 de enero de 2011

Amor de árboles

Ahora que he sentido la savia de tu espíritu elijo cobijarme en tu follaje. Aproximo mis raíces para que toquen las tuyas. Me alegro por compartir mis frutos y que sientas mis flores.  Mientras te pienso como árbol deseo que en nuestras ramas puedan anidar los pájaros. Que juntos podamos sentir el calor del sol y las gotas de rocío por la mañana.  Compartir el tiempo y vivir el misterio de las estaciones. Aún cuando el cielo se vea ensombrecido por aquella parte de nosotros que todavía se empecina en no creer. 

Los árboles aprenden a amar en días de viento.  En el silencio nocturno del bosque. Cuando descubren una sincronía en el estremecer de sus ramas y en el latido de sus troncos.