miércoles, 7 de diciembre de 2011

La marcha

Deja que las medias decidan si vale la pena volver a intentarlo. El pañuelo en la frente. Que se vea la cara. Sale revuelto de panfletos. Anticipa los gritos. Sus manos sudadas. 
Ni bien gira la esquina, encuentra a su garganta. Las voces se concentran. Se entrecruzan bombos y pancartas. Los pasos contornean el asfalto. Apiñan esperanzas. El viento estremecido por estrofas de pedidos. El recuerdo de los muertos que todavía reclaman. 
La masa toma forma de estribillos. La furia en altavoces y pintadas. Cada tanto un flash. Un periodista furtivo. Un balcón de sonrisas cómplices vuela flores sobre la multitud. Otro fotógrafo caza caras en las sombras. Cantos enardecidos. Se rumorea a gritos. Esta vez puede ser cierto.
Cuando llegan al puente el camino se estrecha. El estruendo de una muerte se dispara. Puede sentirla en la corrida de la gente. En sus rodillas dobladas. Siente el frío de unas suelas. Su espalda aplastada. El metal que lo golpea. Respira difícil. Su sangre se apaga en el silencio. En la calle abandonada. 

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