Deja que las medias decidan si vale la pena volver a
intentarlo. El pañuelo en la frente. Que se vea la cara. Sale revuelto de
panfletos. Anticipa los gritos. Sus manos sudadas.
Ni bien
gira la esquina, encuentra a su garganta. Las voces se concentran.
Se entrecruzan bombos y pancartas. Los pasos contornean el asfalto. Apiñan
esperanzas. El viento estremecido por estrofas de pedidos. El recuerdo de los
muertos que todavía reclaman.
La masa
toma forma de estribillos. La furia en altavoces y pintadas. Cada
tanto un flash. Un periodista furtivo. Un balcón de sonrisas cómplices vuela
flores sobre la multitud. Otro fotógrafo caza caras en las sombras. Cantos
enardecidos. Se rumorea a gritos. Esta vez puede ser cierto.
Cuando
llegan al puente el camino se estrecha. El estruendo de una muerte se dispara.
Puede sentirla en la corrida de la gente. En sus rodillas dobladas. Siente el
frío de unas suelas. Su espalda aplastada. El metal que lo golpea. Respira
difícil. Su sangre se apaga en el silencio. En la calle
abandonada.
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